Los argentinos Granada ya llevan más de doce años de carrera y una discografía con nada menos que cinco álbumes de larga duración y un EP, un número bastante envidiable sobre todo si hablamos en materia de música pesada en este país, incluso si las posibilidades de poder grabar material son mucho mayores que en décadas anteriores. Y si a eso le sumamos una propuesta que mezcla el thrash furioso con mucho groove y algo de hardcore, terminamos de pintar a una banda con todo como para destacarse en la escena pesada argentina.

Pero incluso sabiendo esto, hay que decir que Granada acaban de entregar una de las obras más particulares de su nutrida discografía con su recientemente editado Amarre. Este quinto álbum del conjunto de Buenos Aires es uno de los trabajos más propios del grupo, aunque eso no necesariamente implique que hayan cortado con el sonido de álbumes anteriores. De hecho, si vamos escuchando su discografía desde el sugerentemente titulado EP Tocá Metal, Cagón, uno puede ver que el estilo ya está bastante establecido y lo que van cambiando son cuestiones más técnicas de sonido.



Amarre es un álbum particular más que nada por el contexto en el que fue grabado, con Granada tocando en vivo en el estudio con una formación de trío con dos guitarras y batería, sin bajo. Lo último es más como un dato de trivia, pero lo primero le termina de dar un sonido característico al álbum, con un sonido poderoso y directo que refleja mejor las actuaciones en vivo del grupo y le da un lugar perfecto para que las canciones terminen de redondear una furia y violencia inusitada, como demuestran los blastbeats que se pueden escuchar en “Castración” o la frialdad con la que comienza “Autoridad”. Casi todos los elementos son cosas que ya se han escuchado en discos anteriores, pero mentiría si dijera que esos riffs machacados no siguen teniendo el mismo atractivo de siempre, con riff tras riff pesado llevando adelante las canciones. En cuanto a las letras, Granada da lugar a algunas de las canciones más oscuras de su discografía, con descripciones de violencia doméstica en la inicial “Autoridad” y de violaciones dentro de la iglesia católica en “Castración”.

Si hubiera algo que criticar, sería que Amarre es demasiado corto, durando apenas 21 minutos (poco menos que la duración del primer EP), lo cual es una crítica bastante particular siendo que en estos días los discos suelen pasarse de rosca en cuanto a la duración. Pero podría decirse que una duración tan acotada da lugar a que uno quiera escuchar más, por lo que se puede sentir como una decisión artística. De cualquier manera, este álbum es recomendable para quien busque propuestas interesantes en cuanto a música pesada en Argentina, siendo un grupo que pinta para cosas todavía más enormes a futuro.

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