El guitarrista Tracii Guns y el cantante Phil Lewis iniciaron una demanda en la corte del distrito de California en contra de ex compañero de banda y baterista Steve Riley, con motivo del uso del nombre de L.A. Guns en giras y recitales. Además de Riley figuran otros tres músicos (entre los que se cuenta el bajista Kelly Nickels, quien formara parte de la formación clásica de la banda de hard rock) que forman parte de la versión de L.A. Guns iniciada recientemente por el baterista, el mánager de la banda, y el sello australiano Golden Robot Records, quienes habían firmado recientemente con esta versión de la banda.

La demanda, que ha solicitado un juicio por jurado, argumenta que la versión de L.A. Guns iniciada por Riley ha creado una "competencia deshonesta" a través de su uso no autorizado del nombre. Sumado a esto, Guns y Lewis también buscan una compensación por falsa publicidad, violación de contrato y uso no autorizado de su imagen.

En el centro de la demanda, se cuestionan las declaraciones de Riley acerca de tener derecho parcial sobre el nombre de L.A. Guns y su logo, argumentando que el uso de ambos no ha sido autorizado. Sumado a esto, Guns y Lewis dicen (de la misma manera que Guns ha dicho en el pasado) que Riley ha incurrido en malversación de ingresos por derechos de autor durante las dos últimas décadas.




A pesar de haber abandonado la banda luego de la salida del álbum Waking The Dead de 2002, con la idea de enfocarse en su trabajo junto al supergrupo Brides of Destruction que formara junto al bajista Nikki Sixx, Tracii Guns "es dueño de los derechos de marca" de nombre de L.A. Guns y su logo, según dice la demanda. Esta señala que Guns fundó la banda en 1983, cuatro años antes que Riley se sumara, y que Riley no tocó con la banda en su EP debut de 1984, y que contribuyó en una sola canción en su debut homónimo de 1987.

De acuerdo a la demanda, Riley fue echado de L.A. Guns en 1992 por "atacar" a Lewis, reincorporándose a la banda en 1996 luego de que Lewis se fuera temporalmente de la formación. Ese mismo año, la demanda establece que una compañía creada y controlada por Riley comenzó a "recibir regalías de los álbumes y recitales de L.A. Guns", pero que ésta no ha pagado nada de los "más de 200.000 dólares" en regalías acumuladas de "un solo sello discográfico, además de montos adicionales de otras fuentes".

A esto se le suma que la demanda dice que tres años después Riley registró la marca de L.A. Guns, tanto su nombre como su logo, "supuestamente para 'ayudar' a Guns a proteger el nombre de la banda, que lleva el nombre de Guns", pero que dos décadas después "la sociedad de Stephen Riley y Traci [sic] Guns no es una entidad válida y que nunca lo fue". "Nunca se formó semejante asociación", alega la demanda. "Guns nunca aceptó compartir los derechos sobre la marca de L.A. Guns con Riley ni ninguna asociación del estilo". Sumado a esto, la demanda establece que Guns "nunca aceptó permitir que Riley compartiera los derechos" sobre el nombre de L.A. Guns, a pesar de que Riley diga que le pertenece el 49 % de los derechos.




"Guns nunca intentó darle a Riley ninguna propiedad sobre la marca de L.A. Guns", dice la demanda. "Riley y Guns no tienen ninguna asociación escrita, ni tampoco un acuerdo oral, ni actuaron de una manera consistente con querer crear una asociación con respecto a la propiedad sobre la marca de L.A. Guns", alegando que ninguna registraron un nombre ficticio de negocios (como requiere la ley del estado de California), nunca registró impuestos, no tiene cuentas en el banco ni registros de ningún tipo.

La demanda acepta la salida de la banda de Guns en 2002, pero la describe como "una breve pausa en sus presentaciones en vivo y grabaciones". También estipula que Guns "aceptó inicialmente que Riley continuara girando y tocando" como L.A. Guns, pero sólo por un periodo de dos años, luego del cual Guns volvería a la banda.

"Sin embargo, poco después, Guns descubrió que Riley había estado malversando y/o convirtiendo regalías que le debía a Guns y a otros músicos y compositores", según alega la demanda. En ese punto, Guns supuestamente "revocó la licencia de Rile para usar" el nombre de L.A. Guns.




Debido a este conflicto, según indica la demanda, Tracii Guns "no estaba interesado en reincorporarse" a su propia banda, por lo que formó una versión aparte del grupo. La demanda alega que debido a que Guns formó la banda y es el miembro más reconocido, cualquier otra versión de L.A. Guns debería ser considerada "no autorizada".

"La versión de L.A. Guns llevada adelante por Tracii Guns es la versión verdadera de la banda en la mente del público", alega la demanda. "Cuando el público va a ver a L.A. Guns o piensa que va a ver a L.A. Guns, van a ver a la banda con mi nombre... y van a escuchar la voz de Lewis, quien grabó las voces en casi todos los discos de L.A. Guns. No van a ver a Riley, un baterista que, aunque se admite que tocó en varios álbumes de L.A. Guns, no es la cara ni el sonido de L.A. Guns".

La demanda también alega que en 2015 Riley recibió un adelanto de 13.750 dólares de parte de Epic Rights, una compañía a la que el baterista dijo ser "dueño único y exclusivo" del nombre de L.A. Guns.

En la demanda, Guns dice haberse sentido perjudicado "por la competencia desleal" de los demandados, diciendo que tanto Guns como Lewis "han sufrido daños irreparables a su buena voluntad". También dice que la versión de L.A. Guns de Riley se formó "con la intención de engañar y confundir a los consumidores para que creyeran que esa versión de L.A. Guns es la versión original de [Tracii] Guns" del grupo.

Además de los daños punitivos, Guns y Lewis buscan una "prohibición permanente" de que los acusados utilicen el nombre y logo de L.A. Guns, además de una declaración que "establezca que Guns es el único dueño de los derechos" del nombre de L.A Guns "y cualquier otra marca relacionada".

Fuente: Blabbermouth
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