Un hombre estaba disfrutando del mosh pit de lo más normal, pero nunca imaginó que no ver a los lados le pasaría una mala jugada.


De lo más normal estaba, hasta que lo empujaron a la orilla y quedó aislado de la acción, no se dio cuenta y siguió con sus pasos.

El hombre quedó en una posición muy inusual: con la mirada abajo, la espalda encorvada y moviendo los brazos. No fue hasta que uno de los testigos le indicó dónde estaba mosh pit. Cuando se dio era tarde, ya muchos se estaban riendo y él lo tomó con mucho humor, tratando de seguir con lo que estaba haciendo.


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