Foto: Javier Rogoski


Rata Blanca fueron la primera banda de heavy metal argentina que logró llegar a un público masivo por fuera del género. El simple hecho de que lo hayan intentado (en un ambiente donde parece que tratar de llegar a un público por fuera de los metaleros más recalcitrantes es tratado como una traición) y que encima lo hayan logrado con una balada melosa radial como "Mujer Amante" significa que hay muchos al día de hoy parecen no "perdonarle" (a falta de una mejor palabra) la popularidad a la banda de Walter Giardino. Pero es certero decir que al día de hoy Rata Blanca son la banda de heavy metal argentina más popular tanto nacional como internacionalmente, más que nada por el hecho de llegar a públicos por fuera de los terrenos pesados, y tiene sentido que eventualmente terminaran confirmando su popularidad (y su devoción por Deep Purple de paso) presentándose junto a una orquesta, algo que en ellos ya se remonta a la década de los noventas.

Ya sea desde que los Beatles grabaran su clásico pop barroco "Eleanor Rigby", desde que los Moody Blues extendieran la idea a todo un álbum con Days of Future Passed, o desde que Deep Purple lo llevaran al terreno del rock más pesado y del disco en vivo con su Concerto for Group and Orchestra, la idea de tocar junto a una orquesta es una de esas ideas que casi toda banda grande de rock ha tenido en algún momento, como un paso en su evolución que está a la misma altura del "álbum doble", la "gira internacional", el "álbum en vivo en Japón" y el "álbum conceptual", entre otros. Sin contar grupos que incorporan los sonidos sinfónicos a lo largo de todo su catálogo, grupos como Kiss (Alive IV), Metallica (S&M), Aerosmith (junto a la Boston Pops Orchestra), Yes y Emerson Lake & Palmer se sumaron a esta idea en la últimas cuatro décadas. Y aunque los resultados hayan sido dispares, tocar junto a una orquesta sigue teniendo prestigio.

El sábado 30 de noviembre, Rata Blanca se presentaron en el Luna Park de Buenos Aires, en un show que tuvo la participación de la orquesta dirigida por Damián Mahler. Titulado de manera sucinta como "Rata Blanca con Orquesta", el evento fue una secuela de la presentación del mismo nombre que la banda del guitarrista Walter Giardino y el cantante Adrián Barilari diera en 2018.

A las 21:20, el Luna Park se veía casi completamente lleno, con un rango de edades y una proporción de público femenino como pocas veces es posible en la escena pesada argentina. Fue a esa hora que todas las luces se apagaron y comenzó en el fondo del escenario un video de un meteorito acercándose a la Tierra, que al chocar contra el planeta dio paso a la aparición de la banda, que arrancó la primera parte del recital con una explosión de pirotecnia tanto literal como musical en la forma de "Los Chicos Quieren Rock", a la que después pegaron "Volviendo a Casa". El sonido era bastante mejor de lo que uno suele ver al comienzo de los conciertos en este país, y las pantallas ambos lados del escenario se enfocaban en los músicos, mientras todo el público coreaba las letras.


Barilari se dirigió al público y saludo a toda la gente, mencionando que este es el cierre de año para la banda, además del cierre de la gira. Con las dos primeras canciones todo indicaba que la banda iba a repetir la lista de temas de la primera presentación de la orquesta, pero Rata Blanca fue contra esa predicción al comenzar "El Círculo de Fuego", que fue un gran momento a pesar de que por momentos la voz quedara tapada por el resto de los instrumentos.

Siguió "Bajo el poder del sol", canción que es una gran oportunidad para Barilari para demostrar su rango vocal, y para Giardino de repasar todas sus escalas neoclásicas, que contrasta con la más lenta y melódica "Talismán", que siguió en la lista y le da espacio a los colchones de teclados de Danilo Moschen, además de prender las luces para que la gente cante y el solo final se extienda.

"Rock and Roll Hotel" es una de esas instancias donde Rata Blanca saca a la luz su inesperado ADN AC/DC, con unos coros que podrían describirse como "kisseros", que hace mover a la gente como pocas canciones, cerrando con un mini solo de batería que da paso a la sentida balada "Mamma", que al final tuvo la aparición de una foto de la madre de Giardino, que falleció en mayo último.


"Aun Estás En Mis Sueños" será muchas veces acusada de ser una especie de "Mujer Amante Parte 2" y en verdad lo es. pero es extremadamente efectiva en vivo, viendo que todo el público canta cada sílaba de la letra y la banda termina de armar la atmósfera cubriendo el escenario de luz rosa. Sí, es empalagosa a más no poder, pero en vivo es un poco más pesada y los teclados le agregan un gran ingrediente.

"El beso de la bruja" devuelve a Rata a la velocidad y a los terrenos deeppurpleros, con ese solo neoclásico por parte de Giardino, seguida por la rockera "71-06 Endorfina" (extremadamente inspirada en "Kickstart My Heart" de Motley Crue).


Foto: Javier Rogoski


Barilari destacó los más de 30 años de vida de la banda, destacándola como una banda de defectos y virtudes, pero que hace lo que les gusta, justo antes de comenzar con una versión acústica de su éxito "Mujer Amante". Esta versión tiene a Giardino en la guitarra clásica y la primera aparición de algunos de los músicos de la orquesta. Mucho más relajada y llena de detalles, es un buen giro para la canción original, aunque sigue con la misma atmósfera con la luz rosa sobre el escenario y las imágenes de pétalos rojos cayendo de fondo, mientras todo el público canta.

Luego de "Haz Tu Jugada", que tuvo un gran duelo entre guitarra y teclado, Giardino dedico unos minutos para hablar acerca de la crisis económica que está afectando al país y cómo cada uno puede hacer un poco para ayudar, como en este caso el sorteo de una guitarra entre todos aquellos que hubieran llevado un alimento no perecedero a las afueras del estadio. Luego de sacar el número del afortunado que se llevó la guitarra, la banda siguió con "Volviendo a casa" y "Guerrero del arcoiris", que tuvo a toda la gente coreando el riff y saltando en todo el campo, mientras las cámaras los enfocaban, para al final retirarse del escenario.


Durante el receso, pasaron varias imágenes en la pantalla del escenario, entre ellas algunas imágenes del mismo recital y la foto del fallecido bajista Guillermo Sánchez, que se llevó los aplausos de la gente.

Pasaron pocos minutos antes que comenzara la intro del disco La Llave de la Puerta Secreta, que marcó la salida de la banda y la aparición ahora sí de la orquesta completa, en un escenario encima del escenario. La canción "La Llave de la Puerta Secreta" es un gran comienzo para la participación de la orquesta, con ese inicio de escalas neoclásicas y sus colchones de teclados. Aunque por momento es difícil diferenciar a los teclados de los violines de fondo, cuando si lo hace le termina de agregar un ingrediente muy destacable.


Foto: Javier Rogoski


"El Guardián de la Luz", con su atmósfera épica (complementada con las imágenes de fantasía heroica de fondo) dio paso a la balada "Noche Sin Sueños", donde la orquesta se destacó mucho, y siguió con el instrumental "Capricho Árabe / Preludio Obsesivo", donde de verdad termina de complementarse la banda con los sonidos sinfónicos.

Hablando de sinfonías, la épica "Sinfonía Fantástica" es otra gran elección para tocar junto a la orquesta. Mientras que la primera parte del recital se centraba en las canciones más rockeras, la mitad junto a la orquesta es un momento para sacar a relucir las raíces más power metal de la banda, algo que se evidencia todavía más con la siguiente "El Sueño de la Gitana".

Para el final, Rata Blanca se reservó dos bombazos, con el clásico "La Leyenda del Hada y el Mago" explotando con gancho y sonidos clásicos, con la gente saltando al ritmo del "otro clásico" de la banda, de una manera que perfectamente podría haber terminado ahí. Pero en su lugar, deciden dar cierre y punto final a su presentación con "El Último Ataque", donde Giardino recorre todas su guitarra en el solo y muestra su habilidad con la palanca, para cerrar la canción con una explosión de pirotecnia y papeles plateados sobre el público. Mientras de fondo sonaba el clásico "Can't Help Falling in Love" de Elvis Presley, la banda se sacó fotos con la gente, y dedicó un aplauso a los músicos de la orquesta, mientras la gente se retiraba a muy fría noche porteña, luego de casi dos horas y media de recital, donde la banda repasó casi toda su discografía (con excepción de Entre El Cielo y el Infierno y Rata Blanca VII) y demostró su versatilidad en vivo.

Crónica: Martín Cirillo
Fotos: Javier Rogoski
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