EL CUARTEL DEL METAL EN VIVO



Accept se ha convertido a estas alturas en una de esas bandas de la casa, viniendo al país por cuarto año consecutivo y tocando en distintos recintos de la capital. Esta vez la cita volvía a ser en el Teatro Caupolicán, lugar donde la banda se presentó y grabó un DVD el año 2013 en una previa del ya extinto Metal Fest. Esta vez la banda se presentaba en el marco del lanzamiento del sello Nuclear Blast en Chile, y Accept es una de las bandas que trabaja con este sello. 
Los fuegos se iniciaron con la banda nacional Parasyche pasada las 20:00. Con un teatro a baja capacidad, la banda liderada por Nico Borie mostró su trabajo no siendo ajenos a la contingencia nacional, temas como “Te Importa una Mierda” tuvieron pequeños guiños a toda la violencia que se vive en las calles de nuestro país. Cabe destacar que la banda sonó muy bien, con muy clara definición de cada instrumento y sin saturación. Luego de unos 40 minutos de presentación, Parasyche deja el escenario dejando paso al plato de fondo de la jornada. 
A las 21:00 en punto se apagan las luces de un Teatro Caupolicán con mucha más gente que la que había para la presentación de Parasyche. Accept sale a escena muy puntual con "Die by the Sword", canción que abre su último lanzamiento de estudio "The Rise of
Chaos" que ya tiene dos años de antigüedad. La novedad de esta visita se centraba en dos nuevas incorporaciones a la banda, hablo precisamente de Martin Motnik en el bajo, quien tiene la no difícil tarea de reemplazar al histórico bajista Peter Baltes luego del anuncio de su salida el año pasado, en conjunto a una nueva adición a la formula, una apuesta al sonido de la banda que se materializa con la incorporación de un tercer guitarrista, Philip Shouse. Con Uwe Lulis aparentemente tomando las riendas de la sección rítmica en lo que a guitarra se refiere, la batalla de solos se da entre Philip y el eterno Wolf Hoffman. La banda no da respiros y se despacha canciones como "Stalingrad" y las ya clásicas "Restless and Wild" y "London Leatherboys" que demuestran que esta nueva formación es a prueba de balas, y que si la banda era capaz de sonar pesada con dos guitarras, teniendo tres es sublime. Otra novedad fue el tema "Life's a Bitch" el ultimo single que la banda publicó en Abril de este año, con unos riffs que tienen un toque Australiano, sonando como a los hermanos Young mezclado junto al sonido de Accept, una combinación más que certera. 

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El mosh pit se hacía protagonista con "No Regrets" y los coros ensordecedores no cesaron con "Final Journey". Un tema aparte es el gran Mark Tornillo, quien no dejo de mostrar lo que sabe hacer con tanto oficio y cantando desde el alma, sintiendo cada letra, como debe ser, es que así da gusto ver a un frontman y vaya que es el más indicado para comandar esta máquina teutona llamada Accept. A estas alturas uno hubiese querido quitarle un poco el pie al acelerador para tener un respiro, pero eso no existe en la filosofía de Accept, hacia el último acto de su presentación, la banda comenzó a rematar con sus más grandes éxitos, entre los cuales sonaron "Princess of the Dawn", "Midnight Mover", "Pandemic", entre otros. El sonido de la aguja sobre un vinilo y el extracto de "Ein Heller und ein Batzen" dieron paso al desenfreno total y el mosh pit más grande de la jornada, la fiesta estaba desatada con "Fast as a Shark" el doble bombo a cargo del señor Christopher Williams hizo retumbar el recinto y contribuyo aún más al caos que se vivía entre el público asistente. De esa forma la banda deja el escenario mientras la horda de bangers seguía pidiendo más música.
 
Luego de un par de minutos la banda sale a escena nuevamente para concluir su presentación y de una forma que solo Accept puede hacerlo. Las coreografías siguieron arriba del escenario mientras sonaba la eterna "Metal Heart", y se nota demasiado la buena conexión que existe entre Hoffman y Shouse, moviéndose por el escenario, disfrutando lo que hacen, toda esa alegría se contagia al público quienes no pararon de corear este himno del heavy metal. Posteriormente sonó "Teutonic Terror" que a estas alturas ya es un clásico, con Martin Motnik mostrando sus habilidades y acreditando porque merece ser parte de la sección rítmica de esta banda. Todo esto para dar término de la mejor forma posible, lentamente Wolf comenzó a jugar con su guitarra hasta que comienza a sonar el riff de "Balls to the Wall" canción que le ha dado a la banda la popularidad que posee hoy en día. Sin embargo, escuchar esa canción esta vez fue distinto, considerando todo lo que vive el país en estos momentos, cantar a todo pulmón ese tema fue una experiencia catártica, fue sacarse todo lo que queríamos gritar, y que mejor que hacerlo con música, al fin y al cabo, de eso se trata, de liberar nuestra mente y nuestras tensiones con la mejor droga que existe en el mundo. Accept dejó el escenario agradeciendo a todo el público y dejo a todo un Teatro Caupolicán más que conforme. 

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Esta es una de esas bandas que supo sobreponerse a un cambio de vocalista y casi un cambio completo de formación, en estos momentos el único miembro original en la banda es Wolf Hoffman, pero la verdad es que han superado con creces estos cambios, no muchas bandas logran dejar de vivir a la sombra de su clásico frontman y los ejemplos son varios. Hoy en día se puede decir que Accept está viviendo su mejor momento, incluso más que en su "época dorada" como podrían decir varios, y ellos son bien conscientes de esto, realmente, la banda está sonando mejor que nunca. Accept es incombustible, no deja dudas y aún les queda mucho hilo en el carrete. Si deciden seguir viniendo todos los años como ha sido la costumbre, vale la pena seguir viéndolos, porque este tanque alemán es una verdadera escuela de cómo debe sonar el heavy metal.

Crónica por Rodrigo Berríos
Fotografías por Samuel Víctor Acevedo





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