Hace mucho tiempo y en una galaxia más bien cercana, este mismo redactor escribió ''no hay concierto malo de Slayer''. Ahora, con varios años más encima, podemos decir que otra banda de las que nunca dan espectáculos precarios, es Exodus. ¿Cómo explicar la hecatombe que se vivió en la Blondie? Es difícil si no se estuvo en el lugar de los hechos.


Pero vamos al evento en sí: Thrash Old True, que nos prometía un sinfín de moshpits y slamdances desde un principio, con Exodus como el cabeza de cartel, más Hirax, At War y los nacionales Sobernot. Estos últimos fueron los encargados de abrir la jornada sabatina con temas como 'The Second Coming', 'Cold Bitch' y 'Dead Space'. El inmenso César Vigoroux y compañía agradecieron de gran manera el que hubiese mucho público viendo su presentación, pues es bastante común que, para las presentaciones locales, la gente prefiere quedarse tomando afuera del recinto. Ahora, hay que ser honestos, la Blondie no estaba a total capacidad con Sobernot, pero sí había una buena cantidad que incluso tuvo disposición para hacer mosh y saltar con cada orden que daba la banda. Incluso, se dieron el lujo de estrenar una canción que lleva por nombre 'Death By Cunnilingus'. Luego de cálidos aplausos, el grupo nacional cerró su show con 'Vermis'. Tenemos que decirlo, si no han escuchado ''Silent Conspiracy'' aún, denle un lugar en su playlist, de verdad que no se arrepentirán. 


Luego se vino el debut en Chile de At War. El trío se encuentra más vivo que nunca con la incorporación de Brian Williams en la batería, ya que se escucha sólido y potente. con 'Assassins' y la misma 'At War' brillaron en un show con un sonido a la altura de las circunstancias que de verdad se agradece, se notó que cada banda logró hacer un buen soundcheck para que el festival quedara en la memoria de los presentes por la música, el espectáculo y, obviamente, por el buen sonido. Paul Arnold, solo ataviado de su bajo y traje tipo SWAT,  es un frontman que no tiene nada que envidiarle a los grandes rockstars, ya que su presencia es completamente cautivadora dentro de lo posible en el Thrash Metal. Por su parte, Shawn Helsel en la guitarra brilló muchísimo, entregando todo de sí al público que hizo sentir a At War como el cabeza de cartel de una velada que tenía aún mucho paño que cortar. 


El regreso de Hirax a Chile tiene tintes épicos. Porque realmente, pasar del bar El Pantano, a una Blondie repleta, es heroico. Katon W. De Pena y compañía no dieron respiro desde el minuto 0 con 'Hellion Rising' y 'Lightning Thunder'. Es que, de verdad, ¿hace cuánto no se veía tanta gente subiendo al escenario para tirarse de vuelta al público? Muchísimo. Fue como volver a los 80. Aunque para ser francos, hubo algunos que se pasaron de listos. ¿Botar los parlantes del retorno para los músicos te hace un fan más grande o más true? No lo creo. 
Con cánticos como 'olé, olé, Hirax', los músicos se sintieron totalmente agradecidos desde un principio, con el carismático Katon sonriendo casi en todo momento. El resto de la banda, por más que pasen a segundo plano a veces (pero no de mala forma) por la grandilocuencia de su frontman, está tan bien complementada que da gusto ver cómo están tocando, con Steve Harrison comandando de gran manera toda la noche con su bajo. Mike Vega en la batería es un monstruo, y los guitarristas Tim Thomas y Lance Harrison no dejan nada que desear, porque no tienen ningún fallo en ejecuciones tan veloces como el Thrash Metal de Hirax lo requiere. Con una rapidez que muchos incluso obviaron, el concierto de la banda estadounidense se pasó volando, con clásicos como 'El Diablo Negro', 'Hate, Fear and Power' y otras que nos dejaron con el 'Broken Neck' hasta que todo llegó a su final con 'Bombs of Death'. Lanzamiento de uñetas y baquetas para una banda que tocará en total tres veces en Chile en menos de una semana, así que si quieren saber qué tal es este show que tratamos de detallar, no se lo pueden perder, menos si son fanáticos del Thrash Metal de la vieja escuela.

EXODUS. 


Podríamos sólo dejar esa palabra ahí y ya se sabría de antemano que su concierto fue una demoledora. 

Pero no.

Un show que se avecinaba brutal y en lo personal creo que nadie se esperaba ESE nivel de violencia. Gary Holt, Zetro Souza, Lee Altus, Jack Gibson y Tom Hunting en el país luego de más de tres años de ausencia y qué mejor que iniciar su presentación con 'Bonded By Blood'. Sin dudas, una de las canciones más emblemáticas de todo lo que es el Thrash Metal, representada desde su ritmo hasta sus letras. Un sonido ensordecedor y muy claro que tuvo una sola falla en el micrófono de 'Zetro' y nada más. El resto, una joya. Porque ni siquiera necesitan traer un disco nuevo en todas sus giras para romperla. Sólo necesitan venir, comenzar a tocar y listo. Toda la gente se vuelve loca. Y más aún con temazos como 'Blood In, Blood Out', que le da nombre a su último trabajo de estudio de hace ya media década. 


La recolección de cuerpos siguió teniendo lugar con 'Body Harvest' y 'Fabulous Disaster' como principales causantes de los moshpits más brutales que se han visto en la Blondie, con bengalas incluidas. Del setlist en especial, no hay mucho que agregar, se vieron clásicos de todas sus épocas, incluso sonó 'Deathamphetamine' del tremendo ''Shovel Headed Kill Machine'', así que se hizo un repaso exhaustivo que no logró cansar a las más de mil personas que repletaron el club de la Alameda. Con halagos varios de parte de Tom Hunting y Zetro, la fanaticada aplaudía, les cantaba y eso mismo se ganó el hecho de algunas palabras de buena crianza de parte de la banda, como que en algún momento, grabarán un DVD en vivo acá mismo, en Chile, para demostrar que realmente quieren al público nacional y todo el mundo debería saber cómo se vive el Metal en este lado del planeta.

Después de ponernos a todos en la 'Blacklist', se vino una 'Lección de Violencia' junto a canciones como 'The Toxic Waltz' y la magnánima 'Strike of The Beast', donde se ejecutó el ya típico Wall of Death que a más de alguno debe haber dejado exhausto. Pero no. Faltaba más. Ya que luego de irse por unos minutos del stage, la banda vuelve para tocar un himno de todos los tiempos: 'Metal Command'. Más mosh, más diversión violenta (que el mismo Zetro pidió a los asistentes que se cuidaran unos a otros), y los últimos estertores de un concierto casi perfecto. Terminada la canción, se despiden del público y se prenden las luces... Pero faltaba más. Exodus en conjunto deciden tocar una canción más a pedido del respetable, que gritaba a más no poder 'PIRANHA'. Dicho y hecho, se vuelven a colgar las guitarras para tocar el clásico del 'Bonded by Blood' que, a propósito, fue tocado casi completo en Santiago. 

Reencuentros, cervezas en la calle  y mucha gente sentada descansando de la batalla que acababan de vivir, pero con el recuerdo de haber vivido una jornada histórica de Thrash Metal de esas que luego se le cuentan a los amigos por mucho tiempo. Directo a los mejores del año, porque la unión de Chile y Exodus, está más allá que sólo por sangre, sino también, por el Metal. 

Crónica por Samuel Víctor  Acevedo
Fotografìas Santiago y Valparaíso: Pedro Ateaga








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