Muchos años. Quizás algo necesario era lo que se tomó As I Lay Dying para volver a Chile y, para quienes los esperamos, valió la pena. Los nacionales Target serían los encargados de abrir los fuegos en el recinto Santiaguino, a eso de las 20:00 hrs puntual, nos sumergimos en la brutalidad de "Inverted Gloaming", el track que da inicio al impecable "Deep Water Flames" estrenado a principios de este año y que acaparó de inmediato la atención de los medios extranjeros. La tecnicidad no daba tregua ante los asistentes que poco a poco repletarían la discoteque Blondie, el vocalista Andrés Piña constantemente se mostraba agradecido por el apoyo. 
Cerca de los 20 minutos de show emerge “Random Waves”, tema que nos traería de vuelta a la superficie luego de un viaje a las más profundas y salvajes aguas del océano, cerrando media hora de show dejándonos con ganas de más. Acertada propuesta del cuarteto de Death Metal Técnico, los cuales se despidieron con una bandera del pueblo Mapuche en alto. “Metal chileno in the fucking face” como diría Andrés a la mitad del show.

El coliseo repleto ya estaba preparado para lo que venía, 21:00 hrs puntual y los estadounidenses pisaban el escenario local después de una larga espera de 9 años. Nick Hipa sería uno de los primeros en desbordar una sonrisa, y es que no dejaba a nadie indiferente la energía que se sintió en los primeros acordes desde el escenario hasta el último peldaño. “Meaning In Tragedy”  sería el condimento inicial para una primera mitad de show cargada a los inoxidables álbumes “Shadows Are Security” y “An Ocean Between Us”, tirando toda la carne a la parrilla “Within Destruction” desatando uno de los mosh pit más grandes de la noche. Ad portas de lanzar su primer material en casi 7 años, ya rondan por las redes los 3 singles promocionales de “Shaped By Fire”, justamente Tim Lambesis (vocalista) introduce “Redefined” track que recibió el visto bueno de parte de la fanaticada. En todo momento Josh Gilbert se vió acompañado en los coros por todo el público, ejemplos claros fueron “The Sound Of Truth”, “The Darkest Nights”  y “Forsaken”, proseguidos de “Shaped By Fire” actual single puesto a prueba en la gira Latinoamericana.
“Condemned” ponía la brutalidad a tope, mientras una pincelada al álbum “Awakened” de la mano de “A Greater Fundation” dieron rienda suelta a la locura que parecía indestructible frente al escenario. Uno de los hits en la carrera de As I Lay Dying “Parallels” fué entonado como un himno, el “We are not the same” este día tuvo un sabor distinto y es que el público, la segunda oportunidad de la que hablaba Tim durante el show, la sintió como propia. En sincronía vendría “My Own Grave” tomando un carácter más emotivo, su letra plasma los sucesos que afectaron a Lambesis durante su arresto; crecer, sanar y reconstruir, en palabras de los integrantes fueron fundamentales para encontrar una resolución positiva a uno de los peores momentos de su carrera.

Luego de un breve receso la parte final llegaría con “Confined”, “Nothing Left” y la que desató otro de los mosh pit más brutales de la jornada “94 Hours”, testigo de eso fué incluso la consola de sonido, mención honrosa a un par de fans (aparte del personal de producción) que sujetaron las vallas de protección para que ésta no sufriera mayores inconvenientes.
Así se despedía As I Lay Dying de Santiago y la petición de “Forever” (gran ausente en esta pasada) no se hizo esperar, por desgracia el sistema ya estaba siendo desmontado, dejando en el aire la posibilidad de incluirla en un futuro setlist.

Target plasmó todo su trabajo arriba del escenario, como se diría en jerga futbolística, no les pesó la camiseta. aprovecharon una vitrina más que merecida, con un show sólido.
As I Lay Dying dejó esa sensación de que verlos en vivo fué un lujo, debido a los conflictos ya mencionados quizás hoy serían una banda disuelta y una importante pérdida para la música pesada, considerando que esta generación por desgracia a visto a nuestros máximos ídolos morir y o colgando las botas, pero de eso se trata su regreso y su mensaje: todos merecemos una segunda oportunidad.

Crónica escrita por Sebastian Muñoz Cuevas
Fotografías: Jerrol Salas




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