La noche de ayer, parecía sacada de esos años finales de los 80, esas noches del Fortin Prat en Valparaíso o del Manuel Plaza de Santiago, del puro y más sincero thrash Metal, la noche de ayer fue llena de esencia, llena de espíritu Thrash, que se olía y respiraba. La noche la abrió NUCLEAR, banda consagrada dentro de nuestra escena que nos hizo sacudir los tímpanos con temas explosivos como 'Apatrida' y, en poco más de 30 minutos, mostró porque es una de las bandas nacionales reconocidas mundialmente y que ha participado en tremendos festivales de la escena Thrash mundial. Un poco antes de las 20:00 horas,  le toca a quizás la banda más longeva dentro de nuestra escena (desde 1984). Es ahí donde se nota todo el training que tiene DORSO: un show impecable, donde siempre ha destacado la conectividad y carisma que tiene su líder y vocalista Rodrigo 'Pera' Cuadra, con su público, siempre incitando a pasarlo bien y a disfrutar la buena música, fueron 40 minutos de ejecución impecable tocando clásicos como 'Hidra' y también otros como 'Deadly Pajarraco'. Luego de esta marejada de muy buen metal del primer orden nacional, venia el plato principal y, cuando eran las 21 horas exactas en Chile Continental, se sirvió el plato principal a cargo de los icónicos NUCLEAR ASSAULT, banda comandada por el gran Dan Lilker. Un show potentísimo donde disfrutamos gran parte de sus 3 joyas , 3 piezas claves dentro de la escena del thrash de los 80 y que ayudaron a fundar el movimiento llevándolo a la inmortalidad, como son “Game Over” de 1986, “Survive” de 1988 y “Handle With Care” de 1989 y obviamente el público explotó como tal, incluso parecía predestinado para con la banda. La voz inconfundible de John Connelly, que cabe decir esta impecablemente bien mantenida, nos trajo a la memoria el ritual de temas como 'Brainwashed', que fue una verdadera explosión nuclear dentro de nuestros cerebros. Hay que mencionar también que, después del cuarto tema, John hablo al público en 'spanglish' para que no se hicieran daño dentro del mosh, a lo que por supuesto el respetable hizo caso omiso, ya que el éxtasis estaba en su esplendor y la adrenalina a su máxima velocidad y nada ni nadie podía detenerlo. Una exposición del más alto nivel de metal que lamentablemente sólo duró una hora, quizás lo único reprochable del show. Ahora ya no queda más que agradecer, ya que lo que lograron estras 3 bandas ayer fue una santísima trinidad del thrash metal, donde se demostró que el Thrash nunca estuvo y nunca estará muerto.

Crónica escrita por Raúl Cárdenas
Fotografías por Miguel Fuentes





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