Foto: Respeto

En medio de la brutal ola polar que llevó a las temperaturas muy por debajo de los dos dígitos, la solidaridad de la gente para con aquellos en situación de calle no se hizo esperar, con las colectas de ropa y alimentos en distintos eventos y clubes de fútbol abriendo sus canchas e instalaciones para que pudieran pasar la noche protegidos del frío (lo que llevó a ciertos comentarios futboleros del peor gusto en las redes), entre otras acciones de caridad.

Uno de esos eventos que tomó un matiz solidario fue el Metal Gede Fest, que se realizó el sábado 6 de julio en Casa Colombo, ubicada en Gallo 557 a la vuelta de Uniclub. Aparte de poder llevar donaciones, la gente pudo ver presentaciones de cuatro bandas extremadamente diversas del under pesado nacional.

La noche comenzó apenas pasada la medianoche con la presentación de Necrofunkys, un cuarteto que hace de la mezcla de estilos algo propio: funk, metal, hardcore, las canciones del grupo pasan por una variedad de sonidos sin sonar fuera de lugar, incluso entre sus diferentes partes. Las referencias a bandas similares como Red Hot Chili Peppers, Faith No More y el primer Incubus son obvias, pero canciones como “Funk You”, “Dislexia” y “Thrash”, entre varias otras, se pueden disfrutar sin necesidad de comparaciones. Mención especial para la variedad de vocalizaciones utilizadas, pasando por el rap, los gritos punk y el scat, algo que siempre suma para mí. La base instrumental es formidable, y a pesar de que por momentos hubo problemas de volumen en la guitarra estos no terminaron de empañar el set de Necrofunkys, de poco menos de media hora. 

La noche siguió con Respeto, grupo que esa misma noche debutaba en la Ciudad de Buenos Aires. Este cuarteto de Zárate arrancó con “Despertar”, que se vio levemente empañada por una variedad de problemas con los parlantes y micrófonos, entrecortándose constantemente, que se intentaron remediar durante la misma canción. Ya cuando se terminaron de ordenar las cosas, Respeto dejó que sus canciones se ganaran a la gente. Con un estilo que fluctúa entre el thrash y el groove metal con matices de melodía, más que nada en las ocasionales guitarras gemelas contrastando con los riffs machacados y entrecortados de ambos estilos. Pero más allá de las etiquetas banales que uno quiera asignarles (esa maldita costumbre que tenemos tantos en el medio), hablamos de una agrupación sólida, que toca con una energía que muchas bandas más experimentadas envidiarían. Canciones como “De Pie”, “Resistiendo” y “Revancha” dejaron con grandes expectativas por poder escuchar su primer material de estudio, próximo a editarse. A no perderles el rastro, que se vienen con grandes cosas.

La cuota de sonidos más tradicionales vino de la mano de El Triángulo. La escena rockera argentina no tiene escasez de bandas stoner de guitarras graves y riffs gordos, pero el espíritu retro de un power trío como El Triángulo siempre es bienvenido, sobre todo con una base de bajo y batería que le da un toque funk de a ratos, además de darle un lugar a la guitarra, luego de subsanar un problema de volumen al principio, para desparramar riffs sabbatheros por todos lados. Esta es una combinación interesante de estilos y que también se ve traducido en grandes canciones como “Umbra Lupus”, “Las Sobras” y “Vacío”, en una presentación dada casi sin pausas entre canción y canción donde también se pudieron escuchar adelantos del que será el nuevo álbum del grupo. Aunque las voces agudas no hayan terminado de trasladarse de la mejor manera al ambiente en vivo, cualquier fan del estilo encontrará en El Triángulo una gran propuesta moderna.

Ya para las 3:10 de la mañana se dio la última presentación del evento, con la salida de la gente de Leticia Soma al escenario. Este cuarteto de Morón incorpora una variedad de influencias bastante disímiles en su sonido, como metal progresivo, groove metal, sludge, elementos rockeros y demás. Es una mezcla interesante, pero no creo que en la presentación del sábado/domingo se haya trasladado con todo su potencial en vivo. No sé si fue porque por momentos el sonido se hacía demasiado confuso como para poder apreciar todas las cosas que pasan al mismo tiempo en las canciones o porque justamente por momentos pasan demasiadas cosas al mismo tiempo en ellas, pero tengo que ser sincero y decir que la presentación no me terminó de cerrar. Pero hay un puñado de cosas que puedo destacar, como la gran energía de la banda en vivo y canciones como “Vimana sobre la pirámide” y “Sepulcral”, donde todos los elementos terminaron de cuajar. Más allá de todo, recomiendo los trabajos de Leticia Soma para todo aquel que quiera una banda nacional con una propuesta difícil de encontrar incluso entre grupos internacionales.

Más allá de todo, el Metal Gede Fest y eventos similares son grandes oportunidades para poder encontrar nuevas propuestas dentro del under nuestro de cada día. Desde ya que este tipo de propuestas son para aplaudir y apoyar, tanto como una oportunidad para poder ayudar a los más necesitados como para poder descubrir nuevos artistas, sobre todo con propuestas difíciles de ver en lugares más concurridos. A prestarles atención a futuro a todos estos grupos, que sirven de motor de la escena nacional.

Crónica: Martín Cirillo
Fotografía: Juan Baracaldo

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