Los festivales Heavy Noise son una gran oportunidad para poder ver bandas de todas las corrientes del metal, sean de las más tradicionales, más modernas o más extremas. Para la edición del domingo 5 de mayo en Uniclub, a los grupos nacionales se sumaron dos exponentes del death metal internacional: por un lado los finlandeses Wolfheart, haciendo su debut en Argentina, y por el otro a los italianos Fleshgod Apocalypse, que no sólo tienen varios recitales en el país sino que también se iban a presentar en Bahía Blanca. En verdad, hablamos de una ocasión especial para poder ver a dos emblemas del estilo en nuestro país.

La noche arrancó con la presentación de Melofrenia, un quinteto joven pero que ya tiene experiencia teloneando a grupos internacionales, habiendo participado de la fecha de At The Gates en 2018. Adelantando canciones del que será su EP autotitulado, el grupo practica un death metal al que estoy tentado de llamar “melódico”, aunque la etiqueta no termine de hacerles justicia. Por momentos poniéndole énfasis puro a los riffs de las guitarras de siete cuerdas, en otros poniéndose más complejos y “raros”, Melofrenia luchó con el poco espacio en el escenario (una constante en Uniclub para cualquier telonero con más de cuatro miembros) para darle media hora de brutalidad al puñado de presentes dispersos por el recinto del Abasto. Ciertamente una propuesta sólida y diferente para quienes quieran nuevas propuestas en materia extrema nacional.

Siguieron Inferos, grupo de Ezeiza que se encuentra promocionando su EP Generación De Odio y también tocando temas próximos a editarse. De tendencias relativamente más modernas que la típica banda de death metal nacional, este quinteto incorpora no sólo elementos de death melódico sino también de deathcore, además de una variedad de vocalizaciones aparte de los rugidos guturales tradicionales del estilo, como gritos desgarrados y “pig squeals”, demostrando una pericia envidiable a lo largo de temas como “Renacido”, “Anestesia” y “Cuarto Infierno” al meter todas ellas en una misma canción. Este sábado 11 de mayo se presentan en Monte Grande, y es una gran oportunidad para presenciar a una banda con mucho futuro.

La última presentación nacional estuvo a cargo de Frater, grupo que aparte de las bandas internacionales era el más esperado, siendo uno de los que más fanáticos propios tenía. Es que Frater vienen haciendo las cosas bien desde hace años, convirtiéndose en una de las bandas más destacadas en materia de metal “moderno” en Argentina. Mezclando voces podridas y limpias, el grupo dio un set de canciones de sus discos discos, con temas como “Truth In Lie”, “Pulso en Eclipse” y “Gravedad” (canción pesadísima y directa en contraste con su nombre), demostrando gran experiencia y habilidad a un público que ya había aumentado mucho a lo largo de cada una de las presentaciones. De paso anunciando el show que iban a dar el 18 de mayo, Frater cerró con “Fuego”, dejando ya al público preparado para el primer plato fuerte de la noche.

Con una introducción ambiental que mutó en una de guitarras acústicas, el telón de Uniclub se abrió dando pie a la entrada Wolfheart. Esta banda finlandesa tuvo su debut en el país presentando su cuerto álbum “Constellation of the Black Light”, arrancando su noche con la canción que abre dicho álbum, “Everlasting Fall”. Sorteando un par de contratiempos iniciales (el acople de una de las guitarras durante la intro, un buzo que tiraron al escenario justo en medio de uno de los solos y un sonido poco claro), que se fueron solucionando ya con la siguiente “Aeon of Cold”. Lo de Wolfheart es melodeath puro de cepa nórdica, similar a lo hecho por compatriotas como Insomnium y Omnium Gatherum, pero también comparable a los primeros trabajos de los suecos Amon Amarth, sobre todo en su preferencia por tópicos de épica y batallas. Con “Strength and Valor” saltó la peculiaridad de que a pesar de que Wolfheart sea la banda del cantante y guitarrista Tuomas Saukkonen (habiéndose encargado casi en solitario de la grabación de su álbum debut), sea el bajista Lauri Silvonen el encargado de casi toda la comunicación con el público, con Saukkonen mostrándose poco comunicativo y hasta parco durante casi toda la presentación. Esto es más un detalle para mencionar antes que algo de verdad haya afectado a la presentación, siendo que las canciones son lo suficientemente sólidas. Siguiendo la presentación con “Breakwater”, “Zero Gravity” (reemplazando a “I” con respecto al recital que la banda diera en Uruguay), “The Hunt” y “Ghosts of Karelia”, cada una con sus respectivas instancias de pogos y mosh. Justo después de esta última, Saukkonen habló por primera vez con el público, mostrándose sorprendentemente amigable, agradeciendo a todos por acudir al show un domingo y diciendo que, como audiencia, los argentinos le ganaban a cualquiera de la gira norteamericana por “6 a 0”, la mezcla perfecta de demagogia medida y cultura futbolera como que suene gracioso sin sonar forzado. El final de este debut en tierras argentinas se dio con “Boneyard”, cerrando así una presentación de 50 minutos. Puede considerarse algo corto, pero en esta gira los finlandeses tienen su lugar como teloneros de lujo de los italianos.

La espera para la salida de Fleshgod Apocalypse estuvo acompañada con música clásica para ir entrando en el ambiente de un recital de los italianos, con obras de Vivaldi, Mendelssohn y Rossini. A las 22:10, Fleshgod salieron al escenario en medio de las ovaciones del público, con su característica mezcla de trajes de gala clásica y maquillaje cadavérico. Con una bandera puesta en el teclado con el logo de la banda como única decoración, “The Violation” dio inicio al recital. Desde un primer momento era fácil notar un problema en el sonido: aunque las guitarras, el bajo y la batería sonaran de manera decente, era difícil escuchar los teclados de Francesco Ferrini y las voces operísticas de Veronica Bordacchini, justo los elementos más importantes que hacen al sonido de Fleshgod Apocalypse.

Por suerte, este problema se fue solucionando ya para la siguiente “Healing Through War”, y las cosas empezaron a ponerse en su lugar. El cantante y guitarrista Francesco Paoli no deja que la imagen del grupo oculte su personalidad extrovertida, pidiendo a la gente que lo iluminen con sus celulares y dando un minidiscurso sobre aprovechar cada momento de la vida si todos vamos a morir eventualmente para dar paso a “Cold as Perfection”, que hubiera sido un gesto más efectivo si no hubiera sido una repetición palabra por palabra del que diera en su presentación del 2017 para la misma canción. De todas maneras, esta canción tuvo uno de los mejores momentos con Bordacchini pasando al frente para su aria, desembocando en el pogo más grande que una canción con un aria de ópera pueda tener.

“Sugar” sirvió para ir presentando Veleno, el álbum que Fleshgod van a editar a fines de mayo. Y no sólo el mosh que se armó demostró que la recepción viene siendo positiva para este adelanto, sino que hacía rato que los italianos no sonaban tan pesados, sin dejar de lado los elementos sinfónicos.

Fue así que pasaron “Minotaur (The Wrath of Poseidon)”, “Fury” y “The Fool”, que vino con agradecimientos para las bandas y la producción, seguidas por “Epilogue” y “Syphilis”, que tuvo a Paoli dividiendo al público para un “wall of death” y también un par de problemas de acople, cerrando con “The Egoism” para marcar la retirada del grupo, obviamente para volver unos minutos después para los bises. Éstos fueron la brutal “Requiem in SI Minore” y la oscura “The Forsaking”, que tuvo a una pieza de piano de Ferrini para marcar la retirada de los músicos, volviendo para una foto final con el público.

Esta nueva edición del Heavy Noise cerró con buena nota tanto de parte de los teloneros como de las bandas principales, aunque es difícil no pensar que tanto Wolfheart como Fleshgod Apocalypse podrían haber tenido mejores presentaciones: los finlandeses merecían un sonido más claro desde el inicio para poder apreciar los intrincados riffs de sus canciones, mientras que los italianos repitieron casi las mismas canciones y en el mismo que en sus presentaciones del 2017. Claro que a la gente que pagó la entrada no le importó y no veo nada malo en ello, pero son detalles que hacen al show. Dicho eso, espero que haya nuevas oportunidades para poder ver a ambos grupos en el futuro visitando Argentina, ya en un contexto más propicio y con todas las capacidades para el espectáculo.

Crónica por: MARTÍN CIRILLO
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