Cuesta creerlo aún. La escena es apocalíptica. Cientos de personas disfrutando algo que tenía ribetes casi históricos: Blaze Bayley, ex vocalista de Iron Maiden, hacía su estreno en Coquimbo. La razón de su parada en la Cuarta Región era una gira del ahora calvo británico por Chile, con estaciones en Santiago, Viña Del Mar, Rancagua, Puerto Montt y Coquimbo. Incluso, esta tenía un sabor especial: un festival en su nombre, del cuál el mismo Bayley estaba muy feliz de poder ser parte. 
La jornada partió con pocos asistentes para mirar a la primera banda de este sábado, Blackrays.
Con temas como 'Vida en Las Sombras', 'Haters' y 'Misántropo' fueron avanzando en un corto set que logró sacar aplausos espontáneos en los más fanáticos de, obviamente, Blaze Bayley, quien ya esperaba pacientemente a la gente en una mesa resguardada para un meet and greet muy cordial con el calvo ex vocalista de la Doncella de Hierro.

Tan rápido como se lo pueden imaginar, llegó el turno de Estigma, con influencias tan variadas que muchos se preguntaban cómo era su estilo, pero lo importante aquí, como siempre, es la música y esta fue la que movió masas durante su show, un poco más largo que el de Blackrays e igual de efectivo, ya con un poco más de aglomeración en la Blumer House. Ahí llegó el turno de una banda que, sin desmerecer al resto, va acelerada hacia un reconocimiento nacional: Águila Negra. Presentando su disco ''Nativo'' generando una muy buena reacción de los cientos de personas.

El problema de lanzar esta crónica viene ahora: ¿cómo explicar que el concierto de Blaze Bayley fue una bomba si duró sólo 15 minutos? 

Es tan sólo darse cuenta de la explosión que causó entre las personas los primeros acordes de 'Futureal', única canción de Bayley junto a Iron Maiden que alcanzó a tocar para saber que lo que se venía, tenía tintes épicos. La banda sonaba increíble, el sonido clarísimo, la gente feliz, la producción se comportó de la mejor manera posible, pero el destino y la tierra quisieron otra cosa. Mientras sonaba 'Escape Velocity' (canción que no
fue interpretada en el show de Santiago), un movimiento telúrico comenzó a estremecer las murallas. No pasaron más de 15 segundos para que Blaze y compañía arrancaran del escenario hacia los vestidores, puesto que, al ser británicos, un sismo no es muy común en sus vidas. Mientras, los presentes, subiendo a los lugares más altos del recinto a esperar que pasara, mientras llegaban alarmas de tsunami a los teléfonos y cada vez rondaba más incertidumbre en el aire. ¿Qué pasaría? Los productores sólo nos pidieron que hubiese calma, porque era algo tan inesperado como extraño. Mientras se seguían colapsando las líneas telefónicas y las alarmas de la ciudad no dejaban de sonar, los murmullos se multiplicaban y las manos seguían temblorosas. ¿A quién podemos culpar de algo tan fortuito? A nadie. Y afortunadamente la gente lo entendió de gran forma, ya que apenas la producción supo que el show terminaría cancelándose, nadie alegó ni presentó quejas. Cada uno de los asistentes, se fue en silencio por las calles oscuras post casi terremoto. Escombros, risas, sustos y un caos entre las tinieblas que recién un par de horas después convivió con una ciudad que de a poco se volvía a iluminar. 

A la misma hora que Blaze Bayley subía un comunicado a sus redes sociales pidiendo perdón por lo ocurrido pero avisándonos que estaba bien, el equipo de Cuartel ya se encontraba en camino de vuelta a su refugio en una camioneta mientras incluso se veían accidentes automovilísticos en plena carretera causados quizás por el mismo pánico del temblor que alcanzó magnitudes normales para Chile, pero que nunca pilla preparada a la gente, menos cuando las luces de la Blumer House recién se habían apagado para recibir a una leyenda viviente del Heavy Metal. 

Sabemos que él mismo prometió su regreso, así que no queda más que esperar si su retorno es pronto y al mismo lugar que lo vio arrancar y temer por su vida, mientras cientos de personas sedientas de metal en una región casi olvidada por el mundo de los conciertos, seguirá con la misma paciencia de siempre, buscando el momento adecuado y, esta vez, pidiendo que no coincida con la furia de la Madre Tierra para con Chile. 


Fotos por Bárbara Infante y Pablo Elías Acevedo.

















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